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EL DIABLO ENTRE LUCES Y TINIEBLAS, DOS
MANIFESTACIONES EN DISPUTA EN CORRALES -
BOYACÁ
The Devil Between Lights and Darkness, Two
Demonstrations in Dispute in Corrales - Boyacá
Dennis Johana Rivera Márquez
Universidad Pedagógica y Tecnológica De Colombia
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Revista Científica y Académica. Vol. 4, No. 2, Abril, Junio Año 2024
DOI: https://doi.org/10.61384/r.c.a..v4i2.312
El Diablo entre Luces y Tinieblas, Dos Manifestaciones en
Disputa en Corrales - Boyacá
Dennis Johana Rivera Márquez
dennisriveram@gmail.com
Universidad Pedagógica y Tecnológica De
Colombia
RESUMEN
El presente artículo, hace un acercamiento a la fiesta como evento social, nutriéndose de las
definiciones académicas de los conceptos de fiesta, feria, festival y carnaval, profundizando en
algunas festividades colombianas con un destacable elemento en común, el diablo. Analizando
de manera especial a los carnavales en un ámbito nacional, a través de un recorrido por algunas
de estas manifestaciones incluidas en la lista representativa del patrimonio cultural inmaterial
de la UNESCO, y ofreciendo un vistazo a la importancia del diablo en algunas de estas
festividades nacionales. Así mismo y como eje central, se hace un análisis del aguinaldo
Corraleño, festividad en la que la figura del diablo toma un protagonismo innegable,
contrastándola con otros carnavales y mencionando la particular apropiación de la comunidad
de Corrales para desarrollar esta celebración. Todo esto analizando el riesgo de desaparición de
dicha manifestación por diversos factores de carácter turístico que se presentan a la par.
Palabras claves: Aguinaldo navideño, iluminación decembrina, fiesta
Recibido: 22-mayo-2024 / Aprobado: 25-junio-2024
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The Devil Between Lights and Darkness, Two Demonstrations in
Dispute in Corrales - Boyacá
ABSTRACT
This article, makes an approach to carnivals as a social event, nourishing itself from the academic
definitions of the concepts of party, fair, festival and carnival. Delving into some Colombian
festivities with a remarkable element in common, the diablo (devil). Particularly analyzing at
carnivals at a national level, through a tour of some of these events included in UNESCO’s
representative list of intangible cultural heritage, and offering a glimpse of the devil’s
importance in some of these national festivities. In the same way and as central axis, an analysis
of the Aguinaldo Corraleño is made. A festivity in which the figure of the devil takes an
undeniable protagonism, contrasting it with other carnivals and mentioning the particular
appropriation of Corrales’ community for developing this celebration. Thus, analyzing the risk of
disappearance of this manifestation by various factors of touristic character that are presented
simultaneously with the mentioned festivity.
Keywords: Christmas festivity, Christmas lighting, carnival
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INTRODUCCIÓN
Los “Diablos Corraleños” son un fuerte elemento cohesionador en la fiesta del aguinaldo
Corraleño, celebrada en época decembrina por parte de la comunidad de esta comunidad
boyacense. A partir de su figura, se hará un breve recorrido de diferentes festividades que se
llevan a cabo a nivel nacional, teniendo en cuenta, ferias, fiestas, festivales y carnavales, dando
especial profundidad a aquellas que se relacionan o incluyen en su repertorio al diablo como
símbolo de un algo, haciendo un análisis sobre su pertinencia con respecto a la
patrimonialización. Además, en este artículo se encontrará una reseña de la manifestación antes
mencionada, del cómo es percibida por la comunidad, la forma en que es desarrollada, la
elaboración de los trajes y máscaras que la permean, algunos riesgos a los que se encuentra
expuesta, y también algunos elementos que hacen que sea necesario salvaguardarla.
Como parte del proceso de propuesta de patrimonialización del aguinaldo Corraleño, se busca
identificar los distintos elementos que hacen parte de este y sus principales actores, oficios,
agrupaciones, organización y las prácticas que obedecen a la manifestación, parte de su historia,
y la necesidad del reconocimiento de la misma.
Colombia es un país que se destaca por la variedad de culturas que en ella interactúan, y este
variopinto factor desemboca en la unión de gentes para celebrar rasgos culturales comunes con
los que se identifican. Y es así, como en un país como este, el carnaval ocupa una gran
importancia a nivel de celebración, casi que cada región de Colombia tiene una célebre y
socialmente adaptada festividad, Gonzales menciona algunas de ellas:
Se destacan otras prácticas festivas como los cantos de vaquería, los cuadros
vivos de Galeras en Sucre, el Festival Nacional de la Leyenda Vallenata, el Festival
Nacional de Compositores de Música Vallenata en San Juan del Cesar, La Guajira,
y el Carnaval de Barranquilla, reconocido como Patrimonio Inmaterial de la
Humanidad. (Gonzalez, 2016).
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Es un ingrediente común para estas celebraciones el contar con elementos fundamentales como
los disfraces, la música, el baile y las artes a nivel general, pero siempre de manera variable de
región a región. Boyacá no es una excepción a esta regla, pues esta es una zona en donde se
realiza y homenajea el aguinaldo navideño, el cual se lleva a cabo de distintas maneras en cada
municipio. En el municipio de Corrales, por ejemplo, el aguinaldo es celebrado por sus
habitantes a través del uso de carrozas, comparsas y disfraces de la comunidad en general, sin
importar raza, género, inclinación política, preferencia religiosa, ni lugar de habitación. Los
habitantes del municipio se reúnen para festejar la llegada de Jesucristo, de la mano del “disfraz”
como es conocida esta festividad, donde se tiene en cuenta como personaje principal al “diablo”.
Fiesta, Festival, Feria y Carnaval
Durante el desarrollo de este artículo, se cruzan en distintos puntos de análisis los conceptos
relacionados con la fiesta, el festival, la feria y el carnaval. Por lo que ante la necesidad de darles
claridad y teniendo en cuenta varios puntos de vista, partiremos desde una definición de
González, quien define la fiesta de la siguiente manera:
“… escenario para representar diversas formas de sentir, pensar y vivir
de una colectividad, puesto que sus ritos ceremoniales y su lenguaje
simbólico revelan el imbricado tejido de las relaciones humanas, entre
otros, y las disputas por la ocupación del tiempo y de los espacios”
(Gonzalez, 2016).
De tal manera que la fiesta permite acercar a la comunidad en torno a distintas actividades, ritos
y elementos simbólicos, creando así un entramado social cuya finalidad no es otra que la de
enlazar recuerdos, celebraciones e intereses comunes en un lugar específico, dando como
resultado ambientes memorables y emblemáticos que logran expresar el sentir de un grupo
social concreto.
Sin embargo, pese a que estas celebraciones generan cohesión y unión comunitaria, es
necesario remarcar los casi inevitables y fuertes conflictos que se generan por la jerarquización
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de poder de los elementos que diferencian a una comunidad de otra, y a una fiesta de otra, pues
tal y como lo afirma Lara; “las fiestas son situaciones sociales en las cuales se hacen evidentes
las relaciones de poder, se manifiestan los intereses de la comunidad y se ponen en juego las
concepciones sobre “el nosotros” como unidad identitaria” (Lara, 2014). Así que podemos
entender a la “identidad” como ese elemento que une a un mismo grupo de personas y los hace
sentir parte de un lugar, que los distingue de otros grupos sociales y que al mismo tiempo les
hace sentir orgullo de pertenecer a un mismo sitio o comunidad, pero que también es un
elemento de tensión por la sensible y detallada manera en que esta se construye o deconstruye,
dependiendo por supuesto del tipo de variables a los que se exponga dicha identidad.
Pero, así como la identidad sirve para diferenciar a una comunidad de otra, ¿Qué características
diferencian a las fiestas, ferias, festivales y carnavales entre ellas?
Para Pizano, las fiestas tienen el carácter de popular, porque son funcionales y vigentes,
“funcionales porque se identifican con la vida material social y espiritual de la comunidad, y
vigentes porque se manifiestan con todo vigor y fuerza en la sociedad… ” Pizano, identifica
también varios tipos de fiestas, entre ellas las tradicionales, dentro de las cuales nombra las
religiosas y las paganas. En las primeras se pueden identificar varios elementos presentes en el
cotidiano, tales como la devoción, el sincretismo (elementos católicos, aborígenes y africanos),
rituales, peregrinaciones y procesiones. Dentro de las paganas se encuentran elementos
relacionados con los calendarios, ciclos rituales, vitales y naturales. Y por último las patrias, estas
relacionadas con el sentido de pertenencia patriótico y fundacional. De tal forma que la fiesta
puede ser definida como “un hecho cultural colectivo, que evoca un ser o acontecimiento
sagrado o profano, a través de ceremonias, rituales o actos conmemorativos. Es transmitida por
la tradición, tiene permanencia, evoluciona y es propia de la sociedad que la celebra y dota de
significado” (Pizano, Zuleta, Jaramillo, & Rey, 2004).
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Mientras tanto, el festival, es un concepto un poco más reducido, limitado al folclor y al plano
artístico, el cual es “un acontecimiento que rescata y difunde expresiones culturales y
tradiciones populares” (Pizano, Zuleta, Jaramillo, & Rey, 2004)
La feria, por otra parte, puede considerarse un elemento más comercial, que “promueve la venta
de productos y servicios” (Pizano, Zuleta, Jaramillo, & Rey, 2004), de manera que esta tiende a
ser de carácter nómada y adaptable, ya que puede ser trasladada, y puede tener una alta
variabilidad según la oferta y la demanda, pero sin perder su esencia autóctona concreta.
Partiendo de lo anterior, la fiesta como tal, reúne una cantidad de fenómenos y elementos que
pueden contribuir a la patrimonialización, contando con los elementos que expone López,
“producción de consenso, la vinculación con la tradición y la atribución de valores colectivos”
(López, 2011).
Como ejemplo de ello, el aguinaldo Corraleño, que por un lado, está fuertemente vinculado a la
idea de tradición, pues no ha perdido su valor de costumbre popular desde la época
prehispánica, y aunque ha estado en constante cambio y transformación, puesto que para su
recontextualización ha debido ser modificada alterando constantemente los valores que se
asocian a ella, la comunidad se reúne para realizar las fiestas de aguinaldos sin falta alguna cada
año, atribuyéndole valor emocional y cultural a la festividad que los acompaña desde los inicios
de la región, hecho que aumenta su ya alto potencial de ser patrimonializada, puesto que su
inicio proviene desde la antigüedad. Adicionalmente, esta fiesta no busca generar o recibir valor
solo de aquellos que como naturales de Corrales la desarrollan, sino que nace como un evento
que quiere unir a nativos y ajenos en un solo espacio para compartir la historia, cultura y valor
tangible e intangible de la región.
Los Diablos, La Fiesta y el Carnaval
La UNESCO define al patrimonio cultural inmaterial como “los usos, representaciones,
expresiones, conocimientos y técnicas – junto con los instrumentos, objetos, artefactos y
espacios culturales que les son inherentes –, que las comunidades, los grupos y en algunos casos
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los individuos, reconozcan como parte integrante de su patrimonio cultural” (UNESCO, 2003).
De tal manera que según los parámetros establecidos por la UNESCO, expresiones culturales
tales como tradiciones orales, artes del espectáculo y técnicas artesanales, por mencionar solo
algunas, pueden ser concebidas junto a las fiestas y carnavales como elementos
patrimonializables de una comunidad. Por tanto, no es de extrañar que en la lista representativa
del patrimonio cultural inmaterial (LRPCI), se puedan encontrar incluidas festividades nacionales
como la del carnaval de Negros y Blancos de Pasto (Nariño), las fiestas de San Francisco de Asís
o San Pacho en Quibdó (Chocó), el carnaval de Barranquilla (Atlántico) y el Carnaval de Riosucio
(Caldas).
Así mismo, entre estas celebraciones y festividades carnavalescas, varias cuentan con el
elemento del diablo como uno de sus pintorescos y más reconocibles personajes, así como nos
menciona Cárdenas; “en Colombia, el Carnaval de Riosucio, los Diablos Arlequines de
Barranquilla y los Diablos Danzantes de Valledupar y Atánquez, conforman la cuota nacional de
fiestas que incorporan en sus festejos la figura del diablo festivo y poderoso” (Cárdenas, 2015)
La figura jocosa y burlesca del diablo ha sido representada, aceptada y admirada en diferentes
regiones del país y en festividades de enorme variedad, a tal punto que hace presencia en
lugares tales como “en la Antioquia minera, en el Tolima de los Pijaos, en Boyacá, Santander y
en su forma más antigua en varios lugares del litoral del Pacífico…” (Navas, s.f.). En el caso
particular de Boyacá, la situación no es muy diferente, pues así como en Corrales, son varios
municipios tales como Nobsa, Belén, Paz del Río, Floresta, Combita, Gámeza, Mongua,
Sogamoso, Tunja, entre otros, en los que hacen presencia los diablos, generalmente en los días
comprendidos entre el 16 al 24 de Diciembre, en lo que es conocido como el aguinaldo navideño.
Su figura sirve como representación de lo subversivo y desobediente, de lo alegre y juguetón,
“el diablo festivo, también ha sido adoptado y moldeado por diferentes culturas y su uso puede
ir desde la trasgresión del orden de los estético y lo político, hasta la unión y reivindicación en
movimientos sociales” (Cárdenas, 2015), promoviendo el común acuerdo de la comunidad, en
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pro de la organización, la construcción de una identidad colectiva (disfraces, guion, logística…),
y el festejo durante los nueve días de la novena.
Los Diablos de Corrales
El Aguinaldo de Corrales se lleva a cabo los días correspondientes a la novena navideña,
celebración previa a día del nacimiento de Jesús, bajo las creencias cristiano-católicas. La
actividad se presenta generalmente en horas de la mañana, donde los diablos esperan fuera de
la iglesia a los feligreses que salen de la misa para que sean “toreados”, es decir, representar
una persecución en la que los participantes son premiados con aguardiente o cerveza al final de
la misma. Este ritual se repite en horas de la tarde, donde los diablos salen a realizar animar y
acompañar los eventos de la festividad, en la que se presentan carrozas y comparsas realizadas
por los habitantes del municipio, tal como lo define Vignolo, “el carnaval se presenta como
escenario privilegiado para una dramatización colectiva donde puede ridiculizarse el mundo
presente, añorarse los tiempos de antaño o perderse en ensoñaciones de futuros posibles”,
(Vignolo, 2010)
Aunque tiene gran importancia el desfile de carrozas y comparsas, los diablos son el elemento
indispensable e infaltable en esta actividad, pues son quienes la custodian, además de ser el
motivo principal de reunión para la elaboración de trajes y máscaras, debido a que son las que
más tiempo llevan en su proceso de fabricación, pero para las cuales no existe ningún manual
escrito. La técnica como tal es transmitida por tradición oral y por medio del ejemplo.
Los diablos de Corrales, se caracterizan por su traje netamente artesanal, realizado por algunos
jóvenes y familias del municipio, el traje es de colores vivos y en la actualidad es realizado en
fibra o cabuya, cosido a mano sobre algún traje viejo, generalmente overoles de trabajo o la
sudadera vieja del uniforme del colegio. Las máscaras, por otra parte, son realizadas con greda
(arcilla) y papel de cemento (craft), creadas en algunas ocasiones bajo el imaginario del artesano,
y en otras bajo diseños sacados de internet o películas, acompañados siempre de una vejiga de
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res o cerdo, la cual se puede encontrar inflada o reventada, y con la cual “castigan” a los mirones
u observadores.
Los avances tecnológicos y la influencia de la ficción moderna son algunos aspectos que han
intervenido en la evolución y/o modificación de la elaboración de los trajes y máscaras. Los
gustos de la gente, los eventos que se vuelven noticia y hasta las inconformidades evolucionan
a la par de aquellos que las viven. Este tipo de factores pueden evitar la muerte de una tradición,
pues son la excusa perfecta para dar un toque satírico a las problemáticas sociales que afectan
una comunidad concreta, tal como lo manifiesta Arevalo; “cada transmisión, de individuo a
individuo o de grupo generacional a otra generación, no sólo implica reproducción sino también
pérdida, recreación e invención. De esta manera no existen versiones auténticas u originales,
sino múltiples y diversas variantes.” (Arevalo, 2010). De esto, el aguinaldo Corraleño es un
ejemplo, pues se ha evidenciado un constante cambio en la elaboración de los trajes y máscaras,
lo que ha permitido perpetuar la fiesta misma y el interés por que siga siendo así.
Evidentemente, estos cambios no son del agrado de todos, estos pueden crear cierto nivel de
disgusto en algunas personas, puristas que reniegan de la pérdida de tradiciones al ver cómo
estas se ven modificadas por factores como los antes mencionados. Para algunos, las tradiciones
deben ser intocables, personas como los agentes conocedores de las máscaras de diablos que a
nivel general manifiestan que las actuales ya no son las máscaras “características” que
conocieron en un inicio, olvidando que las costumbres son un reflejo de la sociedad en las que
se desarrollan, y que estas deben cambiar a la par.
En contraste, la gran mayoría de las personas que se disfrazan de diablo, son católicas, participan
en la organización y celebración de las misas de novena, pero también son organizadores de los
desfiles, carrozas, comparsas y algunos de ellos son los protagonistas del evento. Durante esta
manifestación, algunos de los habitantes del municipio, que en épocas ajenas a Diciembre son
personas calladas, tienen una transformación, puesto que con los disfraces y máscaras dan un
vuelco total a su forma de ser y actuar, siendo más espontáneos, alegres y festivos.
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Aunque la festividad no es conocida como carnaval, si tiene características de este, pues “el
carnaval aprovecha los elementos primordiales que convocan a la fiesta: la máscara y el disfraz,
la música y la danza, los juegos públicos y privados, el trago y el banquete, el cortejo y la
sexualidad exhibida. Pero al mismo tiempo los aterriza en los lenguajes contemporáneos”
(Vignolo, 2010), brindando la posibilidad de expresión, crítica y sátira para aquellos temas
difíciles de tratar en épocas extemporáneas al aguinaldo.
La exposición de dichas problemáticas que afectan al municipio, tales como hechos políticos,
sociales y religiosos, en época de aguinaldos siempre se hace con el acompañamiento de las
bandas y grupos musicales propios del municipio como los carrangueros, o como son mejor
conocidos, los “tuneritos”, además de los diablos y de otros personajes disfrazados (hombres de
mujeres voluptuosas, mujeres que buscan un padre para su hijo y/o aquellos que hacen burla
vendiendo algún producto), siempre llevando consigo alguna bebida alcohólica, o persiguiendo
a los espectadores con amenazas de vejigazos en el caso de los diablos, o de mancharlos de
labial o tizne de acuerdo al personaje, y todo a cambio de cerveza o aguardiente.
Los primeros registros de esta manifestación datan aproximadamente de 1933 y se realiza cada
año desde dicha época, es organizada por la comunidad desde distintos grupos de trabajo, los
cuales en un principio estaban agrupados en cuatro equipos: los solteros, los casados, los
estudiantes (que más adelante se organizaron formalmente como CEC - Centro Estudiantil
Corraleño) y los vagos. Estos grupos organizaban las carrozas y comparsas, del 20 al 24 de
Diciembre y dando culmen el 31 del mismo mes con los mejores disfraces presentados en estos
días.
Sin embargo, desde el 16 de Diciembre son los diablos los primeros en hacer acto de presencia,
y varios son los grupos y familias que se han ido vinculando a la fiesta para ocupar los días
restantes a la novena, atrayendo a algunos sectores de la comunidad que no participaban
activamente en ella, familias, veredas, colonias de Corrales en otras partes del país, reunidas en
pro del festejo a través de diversas formas de arte (plástico, teatral, musical, danza, entre otros).
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De tal manera que, “… la celebración como hecho que aglutina una comunidad y a través de la
“forma ritual” recuerda, revive y vuelve presente un evento que dinamiza las relaciones sociales
y espirituales de un pueblo” (Torres, 2002). La comunidad de Corrales se reúne para festejar en
esta época, promoviendo la interacción entre diversos actores, sin importar preferencias
políticas, religiosas, clases sociales, entre otras.
“Acudir al pueblo, a sus formas de hablar, vestir, festejar o relacionarse, entre
otros aspectos, ha servido para cambiar la ilusión de nación que no cambia, de
poseer una tradición que no cambia, de poseer una tradición solida de la cual
enorgullecerse ya que resiste a los combates de la modernización” (Santoyo,
2010)
No obstante, la manifestación está en constante cambio, inclusión de nuevos materiales para la
elaboración de los trajes, distintas técnicas para la fabricación de las máscaras, y una constate
lucha en pro de la continuidad de la fiesta, llevada a cabo sobre todo por los jóvenes del
municipio, puesto que se encuentra en constante tensión con la otra actividad que se viene
presentando en la misma época (Diciembre), desde hace 18 años, la iluminación navideña.
Práctica que requiere de recursos económicos y sociales provenientes de gran parte de la
comunidad y de las instituciones de la región. Lo que lleva a pensar que muy seguramente, esta
manifestación cultural del aguinaldo se conserva gracias a medios de transmisión, tal y como los
que describe Lenclud:
“Mecanismos sociales: los que se utilizan en la organización colectiva de la
inculcación de la tradición.
Mecanismos psicológicos: los que son movilizados en el proceso de interacción
(del tipo escuchar/recitar, observar/repetir) y de memorización en las culturas
llamadas de tradición oral”. (Lenclud, 1987)
Estos elementos son evidenciados fuertemente en la logística del evento navideño, pues existe
una organización colectiva, como la de los distintos grupos que organizan los días de la novena,
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actividad que ha venido siendo financiada principalmente por la comunidad en general, que se
apoya en actividades realizadas a lo largo del año para la recolección de fondos que permitan
un desarrollo pleno de la fiesta, aunque también buscan soporte en entes privados, y solo
algunos apoyan dicha tarea solo por mantener en pie la tradición del pueblo.
Municipio Luz de Colombia
Desde del año 2001, en época navideña, a partir de la primera semana de Diciembre y hasta la
primera de Enero, la comunidad corraleña decora casas, el parque del pueblo y muchas de sus
calles principales con cientos de bombillas y luces multicolores. Son miles los turistas que visitan
la región para admirar los elaborados tendidos decorativos, pues este lugar ha sido catalogado
como el municipio luz de Colombia, y además, son varios los reconocimientos que ha recibido
como el municipio más iluminado del departamento.
Sin duda alguna, Corrales se ha destacado y reconocido a nivel nacional e internacional por su
belleza natural y la de sus decorados, incluso algunas personas describen y reseñan al pueblo
vía web, tal y como lo hace Patiño:
“… No obstante, el plan más atractivo para quienes visitan Corrales es sin duda
la iluminación navideña del municipio. La plaza central de Corrales se viste de
luces, con un alumbrado que cubre la fachada de todos los edificios
municipales. En el centro de la plaza se erige un enorme árbol de navidad que
domina la vista del pueblo desde la lejanía. Es un plan muy común subir al
techo de la pequeña capilla donde se encuentra el pesebre para tener una vista
panorámica del alumbrado… ” (Patiño, 2018).
Es de esperar entonces, que el reconocimiento del pueblo en época decembrina atraiga a un
sinnúmero de turistas, que en ocasiones pueden llegar a esperar hasta horas, para poder
acceder al municipio y así poder admirarlo y recorrerlo. Aunque en ocasiones, de lo intenso que
puede ser el flujo de personas en la zona, son muchos los que se limitan a observarlo de lejos,
pues el tránsito a pie o en vehículo se dificulta. Una de las posibles causas de esto es la publicidad
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que tiene el pueblo, puesto que es anunciado por medios masivos tales como la televisión y el
periódico:
“Más de 60 municipios de Boyacá han preparado actividades para atraer a los
turistas en esta temporada navideña. Los principales alumbrados estarán en el
Puente de Boyacá, el Pantano de Vargas y Tunja, donde se celebrará el
Aguinaldo Boyacense entre el 16 y el 22 de diciembre, con artistas de la talla
de Gilberto Santa Rosa. El municipio de Corrales sorprenderá, como siempre,
con su decoración navideña, que lo asemeja a un pesebre… ”
(El Tiempo, 2016).
Generalmente para esta época, las familias corraleñas realizan la llamada ruta navideña, donde
recorren varios municipios de Boyacá, iniciando muchas veces en el Puente de Boyacá, pasando
por Paipa, el Pueblito Boyacense, Nobsa, y finalizando casi siempre en Corrales. Allí, son
recibidos por el grupo musical del pueblo, que son “Los Tuneritos”, quienes amenizan al son de
la carranga en la plaza principal, mientras los turistas recorren los puestos de comida y se
deleitan con platos típicos tales como, el tamal, la fritanga y la infaltable génova.
Cabe mencionar en este punto, que debido al gran impacto turístico producto de la iluminación
navideña, podría pensarse que los mayores beneficiados por esta actividad son los oriundos del
municipio, pero contrario a ello y debido a que se da una apertura de comercio a personas
externas, son estos últimos quienes más beneficios económicos reciben, pues alquilan grandes
casas alrededor del parque principal dejando a los pobladores mínimas posibilidades de
competencia y a la vez grandes pérdidas en recursos naturales. Esto último como puede
explicarlo Jorge Martínez, poblador de Corrales:
“Este pueblo está falto de agua corriente, hay un límite para lo que nosotros
consumimos día a día, ahora imagínese como es la cosa cuando llega tanta gente al
pueblo, no queda ni para uno, ni para otros… ”
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No obstante, parte de la comunidad prefiere dedicarse a trabajar en la producción de alimentos
y artesanías para los turistas, abandonando, poco a poco, los oficios relacionados a los diablos,
las comparsas y las carrozas. Quizá debido a la incógnita de conocer con exactitud los antecedes
históricos de todo lo relacionado a las fiestas de aguinaldos. Es decir, el cómo inicio dicha
celebración, cómo sigue en pie después de tantos años, y cómo ha venido afectando y
modificando otras tradiciones.
A partir de las actividades comerciales ligadas a la iluminación navideña, que se lleva a cabo en
el mismo espacio y en la misma fecha que las fiestas de aguinaldo, han surgido varios cambios
en torno a la colectividad, la unión y tejido social que venía desarrollándose de manera habitual
con dicha fiesta, puesto que la comunidad deja de reunirse para la elaboración de trajes,
máscaras y carrozas, para en cambio reunirse con sus asociados en pos de la preparación de
productos destinados a los turistas.
De tal manera, que gran parte de la comunidad deja de lado los puntos de encuentro, el
compartir con los vecinos, familiares y amigos, la reunión masiva para observar y en ocasiones
hasta para disfrazarse, por fines económicos, perjudicando indirectamente a los niños y jóvenes,
quienes en lugar del disfrute y goce en esta actividad, se dedican a ayudar a sus padres, familia
y/o a trabajar con otras personas.
Patrimonialización
El aguinaldo corraleño se enfrenta a la necesidad de ser reconocida en mucha más medida,
debido al riesgo de pérdida de su desarrollo y a su decaimiento en los últimos años. Es menester
entonces, que junto con los actores principales, quienes se encuentran en preocupación por la
situación y autoridades regionales, se creen actividades que promuevan la reactivación de las
fiestas de aguinaldo, fortaleciendo su carácter cultural, social y pedagógico, el tejido social que
promueve, la cohesión de la comunidad en pro de la organización de la celebración y la
tradicional elaboración de trajes, máscaras, carrozas y comparsas en fraternidad que suscita
esta.
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Un trabajo colectivo fortalecería la realización de las fiestas, pues estas permiten en gran forma,
que la comunidad se reúna a participar directa o indirectamente del evento, ya sea para el
diseño, elaboración y/o en estado de observación e interacción con el desfile, el baile y el
desarrollo de la actividad, permitiendo así, que niños, jóvenes, adultos y adultos mayores, sin
ninguna discriminación de raza, genero, preferencias, entre otras, pueda presentarse dentro de
sus posibilidades a ella.
Sin embargo, la atracción del alumbrado navideño ha llevado a que la comunidad divida
imparcialmente sus intereses, impidiendo que las dos manifestaciones se desarrollen de manera
competa en el mismo tiempo y espacio. El turista promedio no se relaciona de la misma manera
con los diablos como lo haría alguien natural de Corrales, para ellos la figura del diablo es para
admirarlo por encima, fotografiarlo como una curiosidad cualquiera, y quizás para reírse al ver
como asustan a una que otra persona, de tal manera que no se desarrolla la actividad en su
normal actuar y no se logra expresar la profundidad de su simbología.
Adicionalmente, la iluminación solo promueve la reunión entre socios y familia para organizar
la actividad de venta y atención al turista, noche tras noche. Mientras que la manifestación del
aguinaldo, permite que la comunidad se reúna desde un hacer individual, hacia el exterior, es
decir, permite crear para compartir con la comunidad en general, pues a través de una máscara
y de un disfraz, se permite la interacción con otros. De tal forma que no solo se considera la
dimensión estética que esta manifestación posee, también la social, aunándolo a su riqueza
sensorial, tales como los sonidos, los colores, los olores, los sabores que transmiten emociones
y sensaciones a través de la fiesta.
Como agregado, existe un amplio registro fotográfico por parte de la comunidad y de los grupos
organizadores, que han permitido nutrir el banco documental de la fiesta, pues tal y como lo
manifiesta Ariño: “los objetos o prácticas, han de ser vistos como elementos documentales del
pasado” (Ariño, 2007), pero no se limita sólo a la fotografía, sino que los trajes, al igual que las
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máscaras, permiten hacer un análisis del pasado y su secuencia con el futuro, dando más valor
estético, simbólico e histórico.
Afortunadamente, existen actores con conciencia de riesgo y en constante reflexión, buscando
la manera de que la tradición no siga en apuro de pérdida. Es decir, “colectivos que están en
continuidad con las generaciones pasadas y se sienten responsables hacia generaciones futuras”
(Ariño, 2007). Por lo que para tales acciones, se hace necesaria la intervención de expertos en
el patrimonio, para que brinden su apoyo y orientación a los grupos que ya se encuentran
conformados, para legitimación y reconocimiento de su manifestación como patrimonio cultural
inmaterial a nivel local y regional.
“El reconocimiento de un presupuesto importante y la protección de esta,
debe entenderse como una actividad que se realiza desde el presente, porque
interesa a los ciudadanos del presente, sobre los bienes humanos del pasado.”
(Castillo, 2007)
Así pues, el reconocimiento por parte de la comunidad está ligado a la identidad que estos
adquieren y co-construyen con sus paisanos y el entorno en el que viven, ya que teniendo en
cuenta la definición dada por Pizano, “la identidad está asociada a la percepción de sí mismo,
así como la afirmación e interacción de lo propio con lo otro” (Pizano, Zuleta, Jaramillo, & Rey,
2004). Por consiguiente, analizando a la fiesta como un lugar social en la que se refuerza la
identidad de una comunidad, es posible destacar elementos esenciales para la
patrimonialización y /o reconocimiento de la manifestación tales como la cohesión social que
permite que en la práctica, se unan barrios, veredas, colonias, sectores que se identifican como
parte de la comunidad, creando así, un tejido social de vital importancia para la región, no solo
de manera cultural sino también económica.
CONCLUSIONES
La comunidad del municipio de Corrales, se manifiesta a través del aguinaldo navideño, por
medio de sus disfraces, carrozas, comparsas, teniendo como personaje principal al diablo, y
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mediante este, se hace un reconocimiento de la cultura de la comunidad, la música, el relato
oral, la memoria colectiva, los oficios, entre otros.
La celebración de aguinaldo del municipio de Corrales, puede identificarse como una fiesta, con
elementos que permitirán la patrimonialización, tales como fomento de una identidad colectiva,
participación social, cohesión, diversidad cultural, entre otros, que unen a la comunidad en pro
de la organización y el festejo.
Así mismo, este proyecto buscar generar participación activa de la comunidad, los artesanos y
las autoridades locales, proponiendo estrategias pedagógicas que promuevan la identificación y
el conocimiento de las prácticas culturales, buscando promover la salvaguardia de las
tradiciones desde la propia comunidad, apoyados por los entes territoriales, dando paso y apoyo
a la identificación del patrimonio local, teniendo como eje fundamental la memoria colectiva, la
transmisión histórica y memorística de la comunidad.
De igual manera, hacer visible la manifestación implicará “… Rescatar las historias de los
carnavales y de los carnavaleros porque es también una forma de dar visibilidad y voz a esos
sectores de la población, más amplios y activos de lo que normalmente se considera, que desde
siempre luchan con las armas del arte y de la cultura”. (Vignolo, 2010),
De tal forma que es necesario resaltar y reconocer la historia de la manifestación para hacer
visible a la comunidad Corraleña, con el festejo de su tradicional aguinaldo se traen a colación
elementos del pasado que se recrean en el presente, y que hacen que la comunidad se reúna,
sin importar diferencias sociales, políticas o religiosas.
No obstante, se ponen en tensión las dinámicas navideñas, que logran afectar a gran parte de la
comunidad, por un lado, quienes se esfuerzan por mantener en pie una manifestación que se
presenta hace varias décadas, y que une a la comunidad en acciones artísticas a nivel interno, y
por otro lado, una actividad reciente que reúne a externos y que puede traer algún beneficio
económico para los habitantes del municipio.
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