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Revista Científica y Académica. Vol. 4, No. 2, Abril, Junio Año 2024
APROXIMACIONES A LAS NO
MONOGAMIAS/POLIAMOR EN LA PENÍNSULA DE
YUCATÁN
Approaches to Non-Monogamy/Polyamory in the
Yucatan Peninsula
Orlando Josué Casares Contreras
Instituto Nacional de Antropología e Historia, México
Milka Abril Rodríguez Cárdenas
Diversidad Relacional Yucatán A.C, México
P á g i n a 1607
Revista Científica y Académica. Vol. 4, No. 2, Abril, Junio Año 2024
DOI: https://doi.org/10.61384/r.c.a..v4i2.309
Aproximaciones a las No Monogamias/Poliamor en la
Península de Yucatán
Orlando Josué Casares Contreras
orlando_casares@inah.gob.mx
Instituto Nacional de Antropología e
Historia
México
Milka Abril Rodríguez Cárdenas
milkarodriguezoficial@gmail.com
Diversidad Relacional Yucatán A.C.
México
RESUMEN
Las transformaciones en las relaciones han sido una constante a lo largo de la historia de la
humanidad, pero también, existen algunas situaciones que, en lo general, han permanecido
durante el mismo tiempo. En el mundo actual, grupos de hombres y (mayormente) de mujeres
han decido abordar como estilo de vida el relacionarse sexo – afectivamente con más de un
vínculo a la vez en distintas formas, priorizando el autocuidado y la comunicación con bases
éticas, a lo cual se le conoce como las No Monogamias Consensuadas o popularmente
poliamor. El presente estudio, pretende aproximarse a este fenómeno social entre las
personas que públicamente han decidido hacerlo a través de diferentes grupos en redes
sociales como aplicaciones de citas, para mostrar cómo se construye el imaginario social del
mismo que van desde sus motivaciones, dificultades y otras vicisitudes de quiénes han optado
por este camino relacional. También se hace un primer abordaje al perfil poblacional de cómo
se van conformando las personas que se incluyen en el documento, a través de un
instrumento como las encuestas y algunas entrevistas focalizadas.
Palabras clave: No Monogamias, Poliamor, Yucatán, Sexualidad, Diversidad Relacional
Recibido: 16-mayo-2024 / Aprobado: 22-junio-2024
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Approaches to Non-Monogamy/Polyamory in the Yucatan
Peninsula
ABSTRACT
Transformations in relationships have been a constant throughout the history of humanity, but
there are also some situations that, in general, have remained for the same time. In today's
world, groups of men and (mostly) women have decided to approach sexual relationships as a
lifestyle - emotionally with more than one relationship at a time in different ways, prioritizing
self-care and communication with ethical bases, along which is known as Consensual Non-
Monogamy or popularly polyamory. The present study aims to approach this social phenomenon
among people who have publicly decided to do so through different groups on social networks
such as dating applications, to show how the social imaginary of the same is constructed, ranging
from their motivations, difficulties and others. vicissitudes of those who have chosen this
relational path. A first approach is also made to the population profile of how the people
included in the document are formed, through an instrument such as surveys and some focused
interviews.
Keywords: Non-Monogamy, Polyamory, Yucatán, Sexuality, Relational Diversity
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INTRODUCCIÓN
“Las transformaciones en la manera de relacionarse erótico – afectivamente, comienzan en el
interior de la persona, en forma de dudas” (Montoya 2022: 53).
Uno de los objetivos que tiene la presente investigación es la descripción de cómo son las
dinámicas de las personas que viven en la Península de Yucatán, en torno a la Diversidad
Relacional (DR) como parte del abanico de posibilidades de las No Monogamias Consensuadas
(NMC), así como también de las apreciaciones que tienen sus mismos integrantes hacia estas
prácticas, de las problemáticas que eso conlleva así como también de sus fortalezas para ellos
mismos, identificando que dinámicas son las más recurrentes y conociendo además, un poco
el perfil de quiénes asumen dichas prácticas.
La relevancia del presente trabajo, radica en que nuestra sociedad, desde lo social hasta su
reflejo en las dinámicas legales ha asumido a la monogamia como la única opción válida de
relacionarse formalmente, tanto desde las relaciones de noviazgo, concubinato, matrimonio
o cualquier otra forma que, trae una implicación de dos partes únicamente (Herrera 2010 y
Santiago 2018), pero también en la práctica, nos hemos encontrado que no es la única forma
de relacionarnos sexo – afectivamente, ni tampoco, la más adecuada y a menudo puede
resultar mucho más conflictiva que aquellas que no tienen la misma validación social.
Desde los trabajos realizados por Alfred Kinsey, en sus informes de la conducta sexual del
hombre y posteriormente de la mujer, mostró a través de una escala, que al menos una cuarta
parte de hombres y mujeres han sido infieles ya sea con personas del sexo contrario o del
mismo sexo en algún punto de su vida (Kinsey 1998a y Kinsey 1998b) por lo que fue de los
primeros y más importantes estudios que desafiaron tal noción. De forma más reciente, el
portal de internet GleEden que se fue concebido para citas extramaritales por parte de y para
mujeres, elaboró un análisis estadístico de sus miembros, así como encuestas en las que, deja
claro que, en las sociedades occidentales con modelos monógamos, muchos de sus
integrantes no actúan conforme al ideal establecido.
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Entre los principales resultados publicados junto con el observatorio europeo de infidelidad,
para España se encontró que el 55% de la muestra ha soñado con sostener relaciones sexuales
con otra persona distinta a su pareja, en comparación con el 46% del promedio europeo; un
34% en España confesó haber sido infiel sexualmente comparado con el 31% del promedio
europeo que contestó lo mismo (Gleeden 2019: 5). De ahí se enmarca su estudio en Colombia,
que encontró en su muestra que un 41% ha declarado ser infiel en algún momento de su vida
(Gleeden 2022a: 29) En el caso mexicano, el mismo portal en su estudio encontró que un 67%
de la muestra declaró haber sido infiel en algún momento de su vida (Gleeden 2020: 31) lo
cual contrasta un poco con los resultados ofrecidos por el INEGI1, en los que revela que un
49% de su muestra ha cometido ese acto2. Entre los brasileiros, el mismo portal señala en otro
estudio en ese país que el 77% de su muestra ha sido infiel en su vida (Gleeden 2022b: 29),
siendo el país que más infidelidad declarada con relación a otros estudios en países
latinoamericanos.
Estos datos no hacen más que, revelar que el modelo relacional de la monogamia no es del
todo adecuado para muchas personas que, por diversas causas pueden no estar a gusto con
el paradigma relacional y se ven obligadas a ajustarse al mismo debido a las repercusiones
sociales que suelen atribuirse. Pero en recientes años, hemos visto un aumento en otros
grupos poblacionales que han decidido desafiar las convenciones socialmente validadas para
relacionarse en sus distintos esquemas, lo que será conocido como la diversidad relacional.
El presente estudio pretende dar una aproximación a las motivaciones que suelen tener las
personas que participaron en la presente muestra, así como de las dinámicas que ello conlleva,
las expectativas y también del perfil estadístico que compone a dicha muestra como punto de
partida para comenzar a comprender un fenómeno que involucra la visualización de sus
distintas formas de llevar prácticas relacionales basadas en lo que denominaremos, las No
Monogamias Consensuadas.
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La Diversidad Relacional, las No Monogamias Consensuadas y el Poliamor
El abordaje de la Diversidad Relacional (que será mencionada como DR) hace necesario su
acotamiento, discusiones y alcances para una mejor comprensión del tema, parte de la
premisa de la Diversidad, asumiendo variedad y diferencia en algo. En lo biológico el concepto
de Diversidad es clave para entender la evolución de las especies, incluyendo la nuestra, pues
sin diversidad de especies sería imposible encontrar adaptaciones a diferentes entornos y
desafíos de la naturaleza.
En lo social, existen múltiples formas en las que se emplea, desde la antropología y su
nacimiento, surge la diversidad cultural (DC) como concepto que abarca como el ser humano
es diferente en sí y a lo largo de distintos espacios, tiempos y contextos. La diversidad sexual
es también un concepto clave en la sexología y otras disciplinas de las ciencias sociales y de la
salud por lo que, si hablamos de la DR, abarcamos todas y cada una de las posibilidades
vinculares (Montoya 2022: 28).
La diversidad relacional, como parte de la diversidad cultural, en su más amplio entender, se
refiere a la presencia y la aceptación de diferencias sexuales, eróticas y afectivas individuales
y grupales. Estas diferencias pueden incluir, pero no limitar, las características como las etnias,
géneros, orientaciones sexuales, religiones, habilidades físicas y/o cognitivas, edades,
orígenes socioeconómicos, educación y muchas más dimensiones. Sin importar cuál sea el
contexto en que ocurra, se considera valiosa por múltiples motivos:
La diversidad cultural y relacional, debería aportar una variedad de perspectivas, experiencias,
enriqueciendo la vida de las personas y la sociedad en su conjunto. La misma diversidad,
fomenta la creatividad y la innovación al traer diferentes formas de pensar y abordar
problemas, contribuye a la creación de sociedades y entornos más justos, donde todas las
personas tengan igualdad de oportunidades y sean tratadas con equidad. Así mismo, la
exposición a la diversidad en lo general, puede fomentar la tolerancia, la empatía y la
comprensión entre personas de diferentes grupos (Duran y Parra 2014).
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Es importante destacar que la diversidad no solo se refiere a la presencia de diferencias, sino
también a la inclusión y a la equidad, es decir, garantizar que todas las personas tengan
igualdad de oportunidades y sean tratadas con justicia, independientemente de sus
diferencias. La gestión efectiva de la diversidad implica crear entornos donde todas las
personas se sientan valoradas y respetadas.
Cuando aterrizamos esta categoría general de la DC en puntos específicos de la DR, podemos
dividirla en dos grandes categorías igual de amplias, que son la monogamia y las no
monogamias (NM). La primera, es entendida como el tener un único cónyuge sin
diferenciación de sexo, en tanto la segunda, también conocida como poligamia, comprende la
poliginia (hombre con varias esposas) y la poliandría (mujer con varios esposos) sin
diferenciación del sexo (Fisher 1992). Esta definición ha sido asumida como de las más
aceptadas, pero también encierra algunas impresiones que se han dado a lo largo de la historia
sexo – afectiva de la humanidad en cuando la propia diversidad relacional en la que se ve
inmersa.
Esto en parte, a la naturaleza histórica con la que comenzaron los primeros estudios sobre las
formas de relacionarse entre las personas, que fueron mencionadas por Lewis H. Morgan en
su obra de La sociedad primitiva, escrita en 1877, sobre la cual inició un primer sistema de
organización social y relacional de las primeras familias, en las que brevemente proponía que
al inicio, todo era promiscuidad sexual sin ninguna restricción, pasando a crearse el
matriarcado como la primera forma organizacional donde todo era propiedad comunal y
posteriormente, este sistema evolucionó hacia lo que es la familia monogamica, en conjunto
con la propiedad privada (Morgan 1987).
Seguido de ese estudio, quién profundizó un poco más esta visión fue Federico Engels en El
origen de la familia, la propiedad privada y el Estado en 1884, retomando los postulados
evolutivos de Morgan de dividir el desarrollo de nuestras sociedades en tres etapas y sus
respectivas formas relacionales, estableciendo que, durante la primera etapa, el salvajismo el
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matrimonio era por grupos (implicando algunas restricciones) y matriarcado; pasando a una
etapa intermedia en la barbarie conocida como matrimonio sindiásmico y durante la
civilización se pasó a la monogamía, pero agregando que al mismo tiempo se tuvo que
complementar con el adulterio y la prostitución, que son acordes a la organización social
basada en la propiedad privada y el patriarcado (Engels 2006).
Engels reconoce varios aspectos en la monogamia que parecen contradecirse, pero son parte
del mismo sistema como el adulterio y la prostitución, acordes con los modelos de
propiedad privada y esclavitud combinados, es decir, sólo existe la monogamia como parte de
un contrato social y no una conducta intrínseca de las personas. En sus palabras la monogamia
fue un gran proceso histórico, pero al mismo tiempo inaugura, juntamente con la esclavitud y
con la propiedad privada, aquella época en aún dura en nuestros días y en la cual cada
progreso es al mismo tiempo un retroceso relativo (Engels 2006: 72 y 73).
De igual forma, en su aproximación teórica sobre las formas relacionales del matrimonio,
agrega un punto importante que Morgan no consideró, y es el papel de los celos como parte
de un sistema patriarcal que trae en sí mismo la propiedad privada como pilar, añade: la
tolerancia recíproca entre los machos adultos y la ausencia de celos constituyeron la primera
condición para que pudieran formarse esos grupos extensos y duraderos, en cuyo seno
únicamente podía operarse la transformación del animal al hombre (sic). Y en efecto ¿qué
encontramos como la forma más antigua y primitiva de familia y que aún podemos estudiar
hoy en algunas partes? El matrimonio por grupos, la forma de matrimonio que por grupos
enteros de hombres y mujeres se pertenecen recíprocamente y que deja poco margen para los
celos (Engels 2006: 75).
Si bien no toda forma relacional puede derivar en matrimonio (del tipo que sea), la visión de
aquellas épocas no deja lugar a esta variabilidad, aunque queda poco implícita en la obra de
Engels con relación al papel de los celos y la reciprocidad relacional de su categoría de grupos
de matrimonio y el posterior papel del adulterio con y sin la prostitución en su categoría de
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monogamia. Es por ello, que las divisiones relacionales subsecuentes suelen hacer divisiones
basadas en matrimonios, entendiéndose como una forma de legitimación social sin considerar
las dimensiones efímeras o poco estables en las que la humanidad también elige relacionarse,
por afecto y/o sexo sin una condición durable.
Esto igual ha sido reforzado recientemente por algunas disertaciones como las de Bauman
sobre el amor líquido, entendiendo el mismo como un paso de las estructuras relacionales que
daba por sentado como sólidas en tiempos pasados, a nuevas formas más efímeras, inestables
y flexibles de las relaciones en la sociedad contemporánea, las cuales asume son parte de la
globalización, la movilidad y la rapidez de los cambios sociales, facilitando la disolución
relacional entre personas (Bauman 2005). Históricamente vemos desde los tímidos
argumentos de Engels, hasta los estudios sobre la prostitución, el adulterio y las orgías, que,
si bien existe una forma socialmente legitimada de unión, no necesariamente excluye otras
formas de relacionarse sexo – afectivamente (Partridge 2004).
En este sentido, Anderson (2010) ha hecho una clasificación de la monogamia la cuál puede
ser entendida como
• Física: cuando las conductas corporales como el número de experiencias sexuales
extradiádicas de la persona, es decir, podrá considerarse que, mientras no exista contacto
físico con otras personas de ningún tipo en cuando a deseos sexo – afectivos, podrá
considerarse así (Anderson 2010: 860).
• Deseosa: se establece cuando existen fantasías, anhelos y otros sentimientos de tener
más de una pareja, imposibilitado por el contrato social, sólo existiendo en la mente (Anderson
2010: 861).
• Social: Establece ante las demás personas, siempre se dirá y por consecuencia se
rechazará públicamente la posibilidad de tener más de una pareja, siempre se permanecerá
en la relación, pero en esferas privadas puede o no haber ocurrido un acto contrario (Anderson
2010: 861).
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• Emocional: Es cuando la relación de exclusividad se mantiene únicamente en la
dimensión afectiva, pudiendo existir la sexual sin ser considerada una infidelidad (Anderson
2010: 861 y 862).
• Monogamish: Pareja en las que ambas partes acuerdan cualquier actividad sexual con
otras, pero de forma casual, con la presencia y participación de los miembros de la pareja3
(Parsons 2013).
La DR busca implicar todas esas formas relacionales posibles, sean efímeras o duraderas,
establecidas en acuerdos de pareja o con la capacidad de incluir vínculos a la misma, siendo
que igual esta vinculación de más de dos personas pueda tener a una y/o todas sus partes, un
carácter a corto, medio y largo plazo o tan efímero como encuentros momentáneos y
espontáneos.
Haciendo esta acotación, pasamos a la otra gran división de la DR que son las no monogamias
(NM) pudiendo ser consensuadas o no consensuadas. Las No Monogamias No
Consensuadas (NMNC) ocurren sin el acuerdo de uno o varios vínculos en tanto las No
Monogamias Consensuadas (NMC) se dan entendiendo la existencia de acuerdos y
conocimiento de todas las partes involucradas. En lo general, las NMC (que son a las que nos
enfocaremos) como las NMNC comparten siguientes clasificaciones:
• Poligamia: Acto de casarse con más de dos personas a la vez, dividida en poligina y
poliandría (Fisher 1992, Montoya 2022, Santiago 2018).
• Poliamor: Implica tener relaciones románticas o emocionales con múltiples personas al
mismo tiempo, con el conocimiento y consentimiento de todas las partes involucradas (Frank
y DeLamater 2010, Klesse 2011, Montoya 2022, Santiago 2018).
• Relaciones abiertas: Las parejas en relaciones abiertas permiten que cada uno tenga
experiencias románticas o sexuales con otras personas, pero mantienen una conexión
emocional principal (Fran y DeLamater 2010, Montoya 2022, Santiago 2018).
• Swinging: Se refiere a parejas que participan en intercambios sexuales consensuados
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con otras parejas, a menudo como una actividad recreativa sin implicaciones emocionales más
profundas (McDonald 2010, Frank y DeLamater 2010, Montoya 2022, Santiago 2018).
• Relaciones no exclusivas: Puede abarcar diversas formas de no monogamia donde las
personas tienen la libertad de explorar conexiones emocionales o sexuales fuera de su relación
principal (Phillips 2010, Montoya 2022, Santiago 2018).
METODOLOGÍA
El trabajo se aborda desde el método fenomenológico – hermenéutico, el cual se encuentra
orientado a la descripción e interpretación de las estructuras fundamentales de la experiencia
vivida, al reconocimiento del significado del valor pedagógico de esa experiencia. En el fluir de
la información vertida, la libertad con la que las personas pudieron responder en los tiempos
y momentos que así lo decidieron, así como la posterior profundización, relatos de vivencias
en torno a las dinámicas de las NMC. Partiendo de lo expuesto por Van Manen (2003) la
anécdota simboliza a una de las herramientas con la cual se pone al descubierto los
significados ocultos (Van Manen 2003: 132). Siendo un tema tan sensible, esta aproximación
metodológica nos resulta útil.
El uso de tal método, llamado originalmente como Epoché y su posterior reducción, permite
una distinción y posterior comprensión de los significados fenomenológicos ahí vertidos, en la
cual se buscará reducirlos en puntos concretos que nos permitan estructurar la red de
significados, los cuales serán parte de un conjunto de actos interpretativos que se expresan a
través de las respuestas, reflexiones, fantasías, visiones y aspiraciones de quiénes
participaron, asignando significados a cada una de aquellas experiencias vividas (Van Manen
2017). El trabajo tiene un enfoque mayormente cuantitativo pero que incluyen algunos
reactivos cuantitativos y con una posterior profundización de los mismos en tanto las
personas que participaron mostraron su acuerdo con los mismos.
Se utilizó una muestra propositiva, no probabilística en la que, debido a las restricciones de la
pandemia por COVID-19, se utilizó originalmente el contacto por la vía de aplicaciones
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exprofeso para citas en las variantes de las NMC para de ahí, partir con el método de bola de
nieve, en la que las personas (parejas, triejas o en lo individual), recomendaran a personas con
las que practicaran la NMC u otro tipo de dinámicas en la DR. Uno de los métodos propuestos
por Tabachnick y Fidell (2007) estable que por cada reactivo se debe contar con total de entre
5 a 10 personas, al contarse con 20 reactivos de encuesta y entrevista semiestructurada, del
inicio en febrero del 2022 al presente año, se alcanzó una muestra de 186 personas, lo que es
situada como ideal en tal escala (Tabachnick y Fidell, 2007).
El instrumento utilizado fue una encuesta inicial que se le enviaba a las personas que deseaban
participar, previo a recibir el aviso de privacidad con los objetivos de la presente investigación,
el perfil de quién le haría la entrevista, sus credenciales académicas, mismo que se ancla en la
legislación mexicana para la protección de datos personales y también basado en las
consideraciones éticas y códigos deontológicos, bioéticos contenidos en la declaración de
Helsinki por la Asociación Médica Mundial, siempre anteponiendo los derechos individuales
por encima de los intereses académicos y de la sociedad.
Una vez obtenida la información, esta misma se procesó en respuestas más cortas, acorde lo
respondido y una vez terminada, se les regresó a las y los participantes para mostrar su
acuerdo o desacuerdo con la misma, así como también se les invitó a ser contactados (por
correo, aplicaciones o por telefonía celular) para ampliar más la información en un formato de
semiestructurado, teniendo a la misma encuesta como guion primario, pero priorizando la
fluidez de la conversación sobre las mismas respuestas o incluso algún comentario extra que
desearan agregar a la misma. Los porcentajes fueron redondeados, siendo que de 0.5 en
adelante subía al número entero próximo y para abajo se quedaba en el mismo.
RESULTADOS
De los resultados obtenidos, en una primera instancia en el análisis de lograron entrevistar de
forma completa a unas 186 personas a las que se les envió un cuestionario en formato digital
(Microsoft Word) y en algunos casos, se les pidió que si querían explicar con mayor detalle o
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deseaban proveer más datos que lo hicieran saber para posterior contacto, de los que un 39%
(72 personas) accedieron y de las cuales, 67 autorizaron puedan ser publicadas algunas
experiencias concretas en algunas preguntas. De las que veremos, se pone un patrón
alfanumérico para mencionar cada persona, pareja o grupo de personas involucradas que
contestó.
En cuanto a los lugares de residencia, es decir, donde actualmente viven, básicamente
ciudades las que se mencionarán fueron de mayor a menor, siendo la que tiene mayores
participantes del trabajo fue Cancún, Quintana Roo con un 28% de la muestra (52 personas),
seguida de Mérida, Yucatán con un 27% de la muestra (50 personas); Playa del Carmen,
Quintana Roo con 18% (34 personas); Tulum, Quintana Roo con un 15% (28 personas);
Campeche, Campeche con 6% (10 personas); Holbox, Quintana Roo con 4% (8 personas);
Valladolid y Progreso, Yucatán con 1% cada uno (2 personas por ciudad).
Una de las preguntas que se les elaboró es en torno qué les motivó a practicar y/o abrazar las
NMC o dicho de otra forma, abandonar la idea de la monogamia como único sistema
relacional, en la que forma general, encontramos una variedad de respuestas como indica la
gráfica, que en resumen tenemos un 25% que lo asume como algo político, un combate
a la hetero-norma y a la mono-norma; un 18% que asegura se puede amar a más de dos
personas al mismo tiempo y de diferentes formas; un 17% que prefirió no contestarla; otro
13% que le lógica a que las convenciones sociales les limiten en sus prácticas relacionales; un
12% que piensa que la monogamia no es algo natural al ser humano; un 11% que asegura que
una sola persona no puede (ni tiene porqué) llenar todas las necesidades de alguien y por
último, un 4% que sostiene es aburrida, no le otorga nada a sus relaciones sexo-afectivas y/o
carece de un propósito real.
En cuando al lugar donde las y los encuestados proceden o nacieron (tomando ambas
opciones indistintamente) las respuestas fueron muy variadas, siendo que la mayoría son de
Cancún en un 29% (54 personas), seguido de Mérida con el 17% (32 personas) y Estados
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Unidos con un 14% (26 personas) y en cuarto lugar tenemos de la CDMX con un 13% (24
personas), siendo que el resto se reparten entre un 3% al 1% de la muestra en diferentes
entidades federativas y el extranjero como se puede apreciar en la gráfica. En cuando
nacionalidades, 76% son nacionales (142 personas) y sólo un 24% es extranjera (44 personas).
Otro aspecto importante a destacar, es la edad, pues la mayor parte de la muestra se ubica en
el rango de los 30 a los 39 años de edad, generación mayormente conocida como millennials
o generación Y, conformando el 43% (80 personas), flanqueado en segundo lugar por el rango
de 20 a 29 años, también llamados Centannials o Generación Z con un 25% (46 personas) y la
Generación X que es conformada aproximadamente por el rango de los 40 a 49 años,
conformando el 24% (40 personas) de la muestra. El restante quedó el rango de 50 a 59 con
9% (16 personas) como los de 18 a 19 años y de 60 en adelante con el 1% (2 personas de cada
rango).
En cuanto al sexo, la muestra fue predominantemente de mujeres que conformaron el 65%
(120 personas), seguido de hombres con el 34% de la misma (62 personas) y un 1% considerada
no binaria (4 personas). En este rango, de las 120 mujeres, sólo 16 se consideraban
heterosexuales, 29 como lesbianas, 63 como bisexuales, y las restantes 12 prefirieron no
contestar. En cuanto a los 62 hombres, 41 se consideran homosexuales, 13 como
heterosexuales y 8 bisexuales.
En cuanto a la escolaridad, contar con una licenciatura fue parte de quienes ocupan el 68%
de la muestra (126 personas) en tanto sólo un 17% (32 personas) contaban sólo con
bachillerato concluido y/o carrera trunca, así como un 15% (28 personas) cuentan con algún
posgrado. En cuando a la religión, un 57% (106 personas) se consideran católicos, un 16%
(30 personas) como cristianas (no especificaron más que eso), un 9% como atea (16 personas),
un 8% como libres pensadores (14 personas), un 8% como protestantes (14 personas y no
especificaron más que eso) así como el restante se divide en un 1% para metodistas y
adventistas (4 y 2 personas respectivamente).
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En cuanto a las preguntas relacionadas con sus dinámicas de las NMC en su extensa variedad
ya citada, se comenzó a preguntar sobre cuáles eran sus motivos para dejar la monogamia y/o
declararse no monógamos, por lo que englobamos respuestas que posteriormente les dimos a
revisar para constatar que la categoría sea la adecuada para quienes respondieron, quedando
de forma general el 25% de la muestra es por un asunto político que gira al posicionamiento
de rechazo y combate a la hetero-norma (que ve como única opción relacional la
heterosexualidad) y a la mono-norma (que ve como única opción relacional a la monogamia).
Un 18% reveló que es porque se puede amar a más de dos personas al mismo tiempo, un 17%
prefirió no contestar la pregunta, un 13% piensa que la monogamia es una limitante sexo-
afectica, un 12% no ve a la monogamia como algo natural al ser humano, un 11% declara que
una sola persona no puede ni debe cubrir las necesidades sexo-afecticas de alguien y sólo un
4% contestó que es aburrida.
De los comentarios analizados, los que llamaron más la atención de quiénes suscriben el
presente texto se presentan los siguientes motivos expuestos más a detalle. Por razones de
espacio, así como también de elecciones de las y los entrevistados, sólo verteremos algunos y
únicamente quiénes explícitamente permitieron puedan ser transcritos aquí:
“El tema de la eficacia o no de la monogamia, siempre vino a mi mente, pero la educación que
recibí inicialmente me hacía desistir de la idea… hoy me doy cuenta y me agradezco no haber
desistido de ese pensamiento, que me era incómodo, pero ahora, me permite explorar nuevos
caminos y conocerme mejor, a mí y a mis vínculos”.
“Algunas veces mientras estaba con mi pareja, podía ver a otra persona y pensar, que atractiva
se vé, pero mi miedo a expresarlo, a no molestar con quien estaba me hacía dejar a un lado
ese comentario. En mis relaciones, siempre esperé que con quién esté fuera también mi
amistad pero nunca estuve de acuerdo en privarme de comentar lo que pienso, siento y sin que
la otra parte lo tomara mal. El conocer que otras personas practicaban el poliamor y podían
expresarse con libertad de sus deseos sexo-afectivos, me hizo recapacitar sobre lo que
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quería y fue así, que comencé a leer de esos temas. Por desgracia, nuestra sociedad sólo priva
a las mujeres de vivir sus deseos y deja a los hombres hacer lo que quieran, aunque el discurso
sea para ambos, en la práctica nunca ha sido igual. Desafiar esa norma, me ha traído más
satisfacción a vivir en la misma”.
“Mi inquietud comenzó a raíz de cuestionarme las estructuras de relacionarnos en las que
vivimos, lo cual vino de la mano en mi primera marcha feminista, donde rodeados de esas
chicas que la gente conservadora llama feminazis, chairas, hippiosas, mal cogidas, etc. me
hicieron reflexionar en sus cánticos, pláticas y narrativas, como el sistema patriarcal pone a la
monogamia como parte de su sistema para no privarse de lo que falsamente nos hacen creer
que sí. Al entrar a este mundo, sólo un calificativo les concedo, mal cogidas, porque la cantidad
de vatos que no saben sostener una relación sexual y afectiva es inmensa, vaya, sigo sin
encontrar uno que valga la pena o sepa hacerlo medianamente bien, detesto mi
heterosexualidad”.
Otra de las preguntas que se contestó, fue sobre la distinción entre los términos de
Poliamor con el de No Monogamia Consensuada (NMC), a lo que encontramos que un 45% (84
personas) de quienes respondieron dicen que es lo mismo, un 28% (52 personas) declara
que poliamor refiere a los tipos de relaciones sexo - afectivas con varias personas sin crear
vínculos o sin que los mismos fueran permanentes, siendo que la NMC refiere a la
búsqueda de las relaciones más estables, vínculos fuertes, constantes y permanentes. El
restante 27% (50 personas) opina a la inversa de la respuesta anterior, que el poliamor
refiere a la formalidad entre los vínculos en tanto las NMC les parece relacionarse más con
las vinculaciones efímeras que una persona pueda tener.
A continuación, verteremos (y por razones de espacio) sólo un testimonio de lo que
representó esta pregunta:
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“Se me hace una pregunta ociosa, el término es lo de menos sino las formas de relacionarse
son lo que debería importar. A pesar de que en psicología y otras áreas les obsesiona tener un
nombre para todo, quiénes practicamos el relacionarnos con más de una persona nos es
indistinto, pues cualquiera puede ser usado para malos fines como auténticos. No es lo que
una persona nombre, sino las formas en que una persona practique el relacionarse”.
En cuando a la pregunta de cómo es que se animaron a la práctica de las NMC/Poliamor, se
puede apreciar una separación en tres partes casi iguales las únicas tres opciones que
aparecieron, las cuales son que llegaron a tal dinámica por parte de la pareja con un 34% (64
personas), un 33% por experiencias de gente cercana, amistades, exparejas (que declaran ya
no frecuentar) y casos conocidos (62) personas y sólo un restante 33% (60 personas) que por
su cuenta, ya sea por la auto-reflexión, lecturas o sentimientos existentes de rechazo a la
monogamia llegaron a su práctica o a declararse como no monógama.
Un testimonio que fue un enfático en aprender de su cuenta nos comenta:
“Me gusta mucho el sexo, y no sabía que también podía disfrutar de ver a mi pareja con otra
persona teniendo relaciones sexuales. Al inicio me aterraba la idea de llevarlo a cabo, pero esa
idea siempre estuvo ahí, se supone que no es lo que debería, por todos lados me dicen que está
mal, que estoy mal, pero entendí que me gusta. Ahora que llevo tiempo en el ambiente
swinger, entendí que eso siempre fue parte de mi e ignoro esos comentarios. Amo a mi pareja
verla con otras personas y también yo ser parte eso cuando se pueda o quiera. Es mi
sexualidad, mi sentir y ya no me importa lo que las demás personas digan. Nadie tuvo que
decirme que lo haga, es algo que simplemente tenía en mente y un día, comencé sin vuelta
atrás”.
Cuando se les preguntó a qué edad se dieron cuenta o se iniciaron en las NMC, en los
anteriores rangos de edad que contestaron la muestra, encontramos que un 38% (70
personas) aseguraron que fue en un rango de los 12 a los 18 (mayormente en su minoría de
edad, durante la pubertad); un 25% (46 personas) respondieron en el rango de 19 a los 29
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años; un 22% (42 personas) declaran fue en el rango de los 30 a los 39 años y el siguiente 14%
(26 personas( en el rango de los 40 a los 59 años y el restante 1% (2 personas) de los 60 años
en adelante.
Al respecto, tenemos los siguientes testimonios:
“Cuando comenzaba a relacionarme a eso de los 13 años, me gustaban dos chicos y siempre
que lo comentaba me decían que era una zorra, por lo que aprendí a callarme esa parte. En la
preparatoria, comencé igual a sentir atracción por una chica, que eventualmente fue mi amiga,
pero nunca le dije lo que sentía por ella. Mucho tiempo me sentía mal con esos pensamientos,
hasta que, claro, en la universidad fui entendiendo que no tenía nada de malo, más al ver que,
en secreto otras amigas andaban con más de uno o con otras chicas y pues, entendí que
nuestra sociedad nunca se limitaba de nada, sólo lo escondía.”
“Siempre me gustaron los chicos, pero mi familia era muy religiosa y no lo toleraba. Me
preguntaba si algo había mal en mí, pero conforme avanzaba en la escuela, me percaté que
no era la única persona y eso me hacía cuestionarme todo mi alrededor. Yo venía de un proceso
en que, al cuestionarme todo lo que me enseñaron, también me preguntaba que porqué tenía
que limitarme a uno sólo, si también podía gustarme otro. Creo que el ser homosexual y
replantarte tu vida, también te hace replantearte más cosas de las que esperas”.
En un reactivo doble, en el que se les pidió que contestaran sobre cuáles habían sido sus
peores experiencias y en otro las mejores experiencias en la práctica de las NMC, por lo que
los resultados se englobaron en las siguientes respuestas. Sobre las peores experiencias, el
54% destacó que fueron los celos y las inseguridades (104 personas), un 25% (46 personas)
respondió miedo y posterior momento en que sus familias y círculos cercanos se enteraran,
seguido de un 9% (16 personas) que respondieron que el machismo, especialmente en los
ambientes swingers con hombres heterosexuales. Y dos restantes 6% (10 personas en cada
punto) en el adultocentrismo tratándose de personas menores a 40 años y por último entre la
falta de apertura de alguno de los vínculos y/o parejas.
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Sobre este punto tenemos los siguientes testimonios:
“La primera vez se hace todo un cagadero, no sé, no conozco a nadie que no haya visto cómo
sus relaciones, experiencias iniciales se vayan al carajo. El detalle es que o aprendes a
comunicarte y lo haces bien, sin juicios ni castigos o te despides de tu relación, no lo sé, es como
una prueba de fuego a la que poca gente está dispuesta a poner a su pareja”
Otra persona nos ahondó más:
“El ambiente swinger está cargado de machismo, ellos (en referencia a los hombres) sólo
quieren su propio placer, no te preguntan cómo te sientes ni tampoco a sus parejas. Y lo peor
de todo es que ni siquiera están mamados, a veces están feos y la mayoría están pendejos.
Mira que, dejes de lado lo físico, difícilmente conoces una pareja con el vato centrado. Si bien
era mi fantasía, me resultó mejor relacionarme con mujeres.
En cuando a las mejores experiencias en la práctica de las NMC, encontramos que un 33% (62
personas) experimentaron sentimientos de honestidad y mayor apertura a la comunicación,
otro 27% (50 personas) dicen que mejoraron su conexión con las personas involucradas, un
20% (38 personas) enfatizaron únicamente que su comunicación fue aún mejor y otro 20%
(36 personas) comentó que les permitía vivir su sexualidad sin límites, a gusto y con mayor
calidad. Al respecto, mostramos una opinión sobre el caso:
“Yo fui quién se lo propuso a mi marido, no sé, a veces pienso porqué nosotras tenemos que
guardarnos nuestras fantasías. Si bien no salió bien la primera vez, nos permitió acércanos aún
más, darnos cuenta que no teníamos buena comunicación y con ello trabajarla. Luego fue
fantástico y no sólo por explorar otros cuerpos, sino por la enorme cercanía que tuve con mi
esposo, recordar nuestras travesuras, vernos como cómplices.”
“Alguna vez le dije a mi novia, que tal si abrimos la relación y lo hicimos. Al inicio dudé si era
buena idea, pero fue funcionando, poco a poco, no nos contamos todo sólo lo que queremos.
Luego decidimos ver si le hacíamos al ambiente swinger y aunque en general no nos gustó
mucho, pero conocimos a una pareja, nos caímos muy bien y actualmente son nuestros amigos
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más cercanos, no siempre salimos con intenciones de tener sexo, si se dá que bien si no,
también, pero nunca pensamos conectar tan chido con otra pareja de ese modo, más allá del
sexo”.
En cuanto a la pregunta sobre cuáles eran las intenciones o qué buscaban al entrar a la NMC,
un 58% (108 personas) respondió que buscaban comenzar con encuentros casuales y quizá
más adelante, pudieran hacerlo estable; otro 33% (62) respondió que sólo estaban interesados
en encuentros casuales o efímeros, pero pudiendo ser sexual y/o afectivo; un 8% (14 personas)
expresaron que si buscaban una relación estable desde el inicio y un 2% (2 personas)
respondieron que sólo estaban interesados en lo sexual.
De igual forma, les preguntó sobre su orientación sexual, teniendo que un 42% (78 personas)
se sentían atraídos hacia gente de su mismo sexo, otro 38% (70 personas) sentían atracción
indistintamente a cualquier sexo, la mayoría de quiénes fueron encuestados se auto referían
como bisexuales; un 16% (30 personas) se consideraban heterosexuales, aunque
ocasionalemente decían poder ser “heteroflexibles” al momento de sostener una relación y
un restante 4% (8 personas) se consideraban pansexuales.
Al preguntárseles sobre las desventajas y ventajas de vivir las NMC, en el primer rubro un 57%
(106 personas) consideran que el principal obstáculo son los celos; un 42% (76 personas) dicen
que es llegar a acuerdos mutuos o que todas las partes lo acepten y el restante 1% (4 personas)
destacó el temor al rechazo social y las repercusiones que eso implicaría. En cuanto a las
ventajas, el 41% (76 personas) señaló que vivir las NMC no te limita a ninguna opción y de
hace explorar tu sexualidad al máximo, vivirla más plena; otro 17% (32 personas) indica que
te hace sentir más completo como persona, más allá del plano sexual; un 16% (30 personas)
dice que nunca imaginó conectarse de mejor manera con su pareja o vínculo primario y de ahí,
con otras personas. Un 15% (28 personas) señalan que el sentimiento de libertad es único y
pleno, independientemente de si tienen o no más de un vínculo; otro 10% (18 personas) señala
que pueden tener más sexo en tanto son más opciones distintas y el restante 1% (2 personas)
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señala que, porque pueden hacerlo, lo hacen, sin llegar a mayores comentarios.
Por último, se les preguntaron si perciben un aumento entre las personas que practican la
NMC y si consideraban si era mejor que esta práctica se normalice o se mantenga oculta. En
el primer rubro, un 83% (154 personas) opinan que ven un aumento entre las personas que
viven las NMC y el restante 17% (32 personas) consideran no ver cambios entre quiénes la
viven y quiénes no. En el segundo rubro, el mismo 83% anterior considera que es necesaria su
visibilización, normalización y quitar todo estigma de quiénes deciden vivirla, para que nadie
se limite y el restante e igual 17% anterior, señala que la sociedad no está lista para vivir tal
apertura y es mejor dejar las cosas como están.
Al respecto, recogemos dos testimonios que reflejan ambas visiones encontradas:
“Necesitamos formar comunidad, mucha gente se siente mal o que algo anda mal en ella
cuando no conocen personas que decidan declarar públicamente sus sentires, tanto de su
orientación sexual como relacional, no podemos vivir reprimiéndonos siempre y necesitamos
quitar el sentido de pertenencia que nos inculca el amor romántico, es tóxico y altamente
violento”.
“Estas son modas de jóvenes, vaya, nos gusta el sexo ¿a quién no? pero para todo hay un lugar
y el lugar de estas prácticas no es delante de la gente. No saben todas las malas consecuencias
que les puede acarrear, no van a cambiar a la sociedad. Te puedo asegurar que, con el tiempo,
madurarán y cuando vean los problemas en que se metieron, dejarán de hacer de exhibir
sus
gustos. Yo y mi esposa nos gusta vivir así, pero poca gente lo sabe y así está bien, es parte de
nuestra vida privada, no le veo el caso de hacerla pública.”
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DISCUSIÓN DE LOS RESULTADOS
En el análisis de los resultados, vemos que, a nivel peninsular, la entidad federativa con
mayores participantes fue Quintana Roo con 66% (122 personas) de la muestra en sus
diferentes poblaciones, seguida de Yucatán con el 29% (54 personas), siendo Campeche la
entidad federativa con menor número de participantes con el 5% (10 personas). Cabe señalar,
que las personas que dieron su plena autorización, la mayoría pertenece a Quintana Roo,
seguido de Yucatán y por último Campeche que ninguno de sus participantes quiso revelar
mayores testimonios fuera de lo ya respondido en la primera encuesta.
Siendo Quintana Roo, una de las ciudades más diversas en lugares de procedencia no sólo en
México sino en toda Latinoamérica, en la muestra también reveló que dicha diversidad
cultural expresa diversidades relacionales con mayor visibilidad, aunque a juzgar por algunas
declaratorias, dichas prácticas ya eran comunes en la península yucateca pero de forma
clandestina u oculta, revelando con el siguiente dato, que tanto el relevo generacional como
el acceso a mayor información también influye significativamente en su expresión pública y
política.
Uno de los aspectos que, dados los discursos locales que rechazan la diversidad relacional en
la región peninsular que se dividen entre quiénes la ven como ajena a sus orientaciones
religiosas sin que sea excluyente con quiénes lo ven como influencias de otras regiones, a
juzgar por los datos de la muestra no parece ser un argumento sostenible, debido a que la
mayoría de quienes practican la NMC son católicos en conjunto, pero seguido de ellos vienen
las otras religiones, ligeramente por delante de quiénes se consideraron ateos o libre
pensadores. De igual forma, más de la mitad de la muestra es mexicana y una cuarta parte
proviene de distintos países, un poco mayor los que vienen de Estados Unidos de
Norteamérica, pero revisando la muestra, sólo dos personas extranjeras declararon ser ateas.
Esto nos lleva a pensar que estos movimientos y su constante apertura son más un asunto
generacional que de valores religiosos o influencias extranjeras.
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De los resultados anteriores, cabe señalar que únicamente mujeres (de indistinta preferencia
sexual) contestaron en sus motivos para dejar la monogamia, como un combate a la hetero-
norma y la mono-norma en tanto los que declararon que es aburrida fueron únicamente
hombres (de los 8 que contestaron, 6 se declaran heterosexuales, uno homosexual y otro
bisexual). A juzgar por la muestra y sus respuestas, tenemos que una cuarta y compuesta por
mujeres, esta inclinación es un asunto político sin que ello sea excluyente de otros sentires,
que igual va a tono con lo que las últimas respuestas señalaron como una necesidad de
visibilizarlo.
En cuanto a la distinción de los conceptos que rodean la literatura, contextos políticos y
mantras feministas en su mayoría, casi una mitad de la muestra no pensó necesario acotar las
distinciones entre el concepto de la NMC y el Poliamor, pues les parecía poco importante,
usando ambos como sinónimos indistintamente. La mitad restante, se dividía en cuanto a lo
que entendía por los significados, entendiendo un término como el mero acto de relacionarse
sexo – afectivamente en busca de la estabilidad entre sus vínculos y en contra parte, otro
término refiriéndose a lo contrario.
Este punto es de particular interés académico, en tanto el campo busca ser claro en la
delimitación conceptual para su abordaje, pero no siempre va en el mismo sentido de quienes
la practican, por lo que pudiera inferirse que, debido a que el tema no ha sido lo
suficientemente estudiado y de ahí, tampoco lo ha sido en cuando a su difusión, sus resultados
y visión de quiénes viven las dinámicas de la DR en la NMC. Este punto es particularmente
significativo en cuando los futuros trabajos que aborden el tema.
Otro aspecto de importancia para conocer las formas de relacionarse en las NMC, es tanto la
edad como la forma en la cual decidieron integrarse a dichas dinámicas. En el primer punto,
vemos una ligera mayoría que señaló que en su pubertad/adolescencia comenzó con la duda
y a cuestionarse esos modelos, llamando la atención que mayormente quiénes así lo
declararon fueron mujeres y personas que se autodenominan parte de la comunidad LGTB+,
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tal como lo señalan otras investigaciones (Klesse 2010). Conforme van subiendo los rangos de
edad, las orientaciones van siendo más equitativas hasta al final, tener una ligera
predominancia entre las personas heterosexuales.
Esto nos lleva a pensar que bajo un sistema heteronormado y mononormado, existen
situaciones de mayor permisividad tácita hacia los grupos que se ajustan al mismo, por lo
que, quiénes quedan excluidos por su falta de comunión total o parcial hacia el mismo,
requieren de una capacidad más autocrítica y como tal, experimentan mayores acercamientos
en tales temas. Este es al que se le conoce como Patriarcal, pues todos sus valores establecen
jerarquías en torno a la heterosexualidad, a la reproducción y a la imposición de superioridad
del hombre, blanco, religioso por encima de las mujeres incluso en sus mismas situaciones.
En cuanto a las formas en las que entraron a las dinámicas NMC, existe una división en tres
partes casi iguales en los motivos, ligeramente inclinada por la pareja, seguida de por su
cuenta y luego por sus amistades. Si agrupamos aquellas que requieran la socialización como
punto de entrada y excluímos la auto – reflexión, entonces tenemos dos terceras partes (67%)
de la muestra, por lo que vemos que muchas de las dinámicas aprendidas y/o reaprendidas
son parte de los procesos en los cuales socializamos y vemos reproducirse en nuestros pares.
Esto es particularmente importante para quiénes en los reactivos finales, no sólo ven un
incremento en quiénes ingresan a las NMC sino la importancia de visibilizar tales prácticas,
que es una inmensa mayoría de la mayoría (83%), de la cual, cabe señalar que igualmente
predominan los rangos generacionales conocidos como Millenials y Centenials.
En cuanto a las experiencias favorables y desfavorables de quiénes viven en la NMC, en el
segundo punto resaltan los celos y las inseguridades, así como las repercusiones de familia y
círculos cercanos de las y los entrevistados, dejando clara la cantidad de mitos y prejuicios que
se guardan con respecto al tema, quedando en menor medida puntos como el machismo, el
adultocentrismo y la falta de apertura de algún vínculo. Este punto es concordante con la serie
de valores que asume el sistema patriarcal capitalista ya señalado al inicio, pues rechaza todo
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aquello que no sea parte del mismo con mecanismos tanto directos como sutiles, pues se
asume como la única forma válida, en anclajes mayormente ideológicos y económicos.
En cuanto a las ventajas que perciben, se exalta mucho la comunicación entre las partes, eso
que se denomina en tal medio como la comunicación afectiva, que enfatiza la honestidad, la
claridad y el cuidado emocional de quiénes están involucrados, seguido del nivel de conexión
que sienten las partes tanto con su pareja y/o vínculo primario como con las personas que se
logran relacionar adecuadamente. Muy poca gente de la muestra ve como punto positivo la
sexualidad menos limitada.
Si bien pareciera que, al ser la muestra mucho más amplia en mujeres y como tal, eso explicaría
el énfasis comunicativo como principal aspecto de ventaja, es importante recordar que,
históricamente se ha señalado a la mujer como más emocional que el hombre, pero dichos
parámetros hoy en día se han puesto en duda no sólo desde las ciencias sociales sino desde
los propios abordajes epistemológicos que, no consideraban aspectos sociales como las
estructuras patriarcales y que quiénes llevaban a cabo tales investigaciones fueran hombres
en su inmensa mayoría.
Este es un punto que nos permite sugerir a partir de los hombres que participaron en el
trabajo, la posibilidad de replantear esta idea históricamente anclada y asumir que ser
hombre, también es disfrutar de los beneficios comunicativos en las distintas formas de
relacionarse sexo – afectivamente con otras personas, lo cual llevaría a una mejor
comprensión del papel del mismo en las dinámicas no solo de la NMC sino de la propia
monogamia, y que quizá, los sistemas patriarcales limitan en sus expectativas, esa capacidad
de empatía y por ello, la violencia en las relaciones monógamas sea en parte5, un asunto de
comunicación.
De igual forma, la información vertida nos deja la idea de que, la propia monogamía aún siendo
norma en las relaciones de la Península de Yucatán, no impide que otras dinámicas ajenas se
siguieran dando, pero basadas en el precepto de la infidelidad, entendida como la ruptura de
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acuerdos por parte la pareja, misma que a juzgar por la edad de quiénes prefieren se mantenga
oculta, también invisibilizan los problemas que esa forma particular de relacionarse y con ello,
se perpetúan con posibles afectaciones a las partes involucradas. Los que procuran su
visibilidad, son más enfáticos en seguir códigos de conducta en la misma, claros y empáticos.
Teorizando las respuestas: De la práctica a la academia
¿Por qué decantarse en cualquiera de las opciones ajenas a la monogamia? ¿Qué ocurre en
las personas que optan por las múltiples opciones del poliamor y las NMC? ¿Qué relación
tienen las anteriores preguntas con posicionamientos políticos, mantras feministas o
libertades en las orientaciones e identidades sexuales? Estas y otras preguntas relacionadas
no son tarea sencilla de responder y como tal, un solo artículo no es suficiente para ampliar
las complejidades conductuales que ello implica. Pero buscaremos hacer una breve
aproximación a posibles respuestas que al menos, nos den un panorama general de porqué
ocurre y especialmente entre las dinámicas poblaciones de la Península de Yucatán.
Partimos por desechar de toda terminología conductual el concepto de promiscuidad, debido
a toda la carga de prejuicios contenida en el mismo, porque ya vimos que, desde la academia,
la capacidad de relacionarse sexualmente nunca ha estado limitada a una persona a la vez, ni
temporal ni espacialmente hablando, dando por sentada la monogamia como única opción
relacional socialmente válida. De este punto, si bien estamos de acuerdo en algunos
postulados de Bauman sobre el término líquido, como parte de los cambios suscitados en
nuestra sociedad, como la modernidad líquida, en cuando a las relaciones vemos que, no
existen en tanto consecuencia de la sociedad moderna, sino que lo que estamos viendo es una
mayor visibilización de la misma, pero que quizá esta se deba a raíz de la globalización, el
acceso de más fuentes de información y como tal, los cambios en los paradigmas educativos
que van asumiendo la diversidad cultural con mayor énfasis en sus currículas.
Entonces, es posible que estos cambios ocurran como parte de los movimientos que desafían
un paradigma social anclado por muchos años, que es el patriarcado y una monogamia
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selectiva que lo acompaña. Este término es propuesto como parte de un sistema relacional
que, si bien no admite otras opciones relacionales como válidas, crea una mayor permisividad
a la figura de autoridad de los sistemas patriarcales, el varón blanco, heterosexual y
occidentalizado. Y es que, estas características son determinadas desde el propio origen ya
citado de la monogamía, pero que comenzó a legitimarse como única opción socialmente
aceptada por motivos económicos principalmente.
En occidente, fueron los griegos quiénes proclamaron con mayor énfasis a la monogamia
como asunto económico, dejando en claro que si su sistema tenía como figura al varón,
entonces las herencias debían quedar en manos de otros hombres y la monogamia daba los
mecanismos para asegurar que el hijo fuera consanguíneo, propio de la fidelidad de la esposa
y digno heredero de los bienes dejados por el padre (Engels 2006, Patridge 2004 y Vega 2016).
Pero esta situación no generaba exclusividad sexual mutua, no amor o respeto entre las
partes, amor y sexo eran dos
caminos que no siempre se entrecruzaban ni tampoco eran parte de las obligaciones maritales
monógamas (Focault 2004).
Entonces, fue históricamente desarrollado en occidente, encontrando diferentes puntos
desde lo religioso fundado en las ideas judeo-cristianas, pero principalmente en el ya
consolidado cristianismo europeo, jurídicamente legitimado con más arraigo desde el
establecimiento del código napoleónico (artículo 312 del mismo), ya antes matizado por el
romanticismo de trovadores medievales pero revitalizado por el amor cortés hasta lo que hoy
es el amor romántico como concepto. Es de notar que en esos más de 400 años de
institucionalización occidental, se toleró más la prostitución femenina que masculina, dado
que, era la válvula de escape para una sociedad basada en valores patriarcales que, en el papel
sostenía una aparente igualdad, pero en la práctica no (Giddens 1998, Yela 2015).
A partir de los cambios ocurridos en la posguerra y ante la llegada del episodio de la Guerra
Fria, es que se intensificaron los cambios que ya antes se venían gestando e iban considerando
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cambios en la sociedad, muchos de ellos desafiando órdenes preestablecidos, que iban desde
lo académico, económico, social y por supuesto, sexual (Giddens 1998). El voto de la mujer
marcó uno de los tantos frentes para una inicial liberación que fue continuándose y que, poco
a poco, abarcó otros niveles, otros grupos sociales y fue reconociendo una mayor diversidad
en la sociedad.
No en todos los países ni en todas las partes de un país se fueron alcanzando al mismo tiempo
estas cuestiones, pero cada vez un mayor reconocimiento de la diversidad cultural, social,
religiosa, económica, sexual, relacional, etc. vino de la mano con una apertura aún mayor
entre grupos adolescentes y adultos jóvenes (Giddens 1998) algo que vimos reflejado en este
trabajo como también otro trabajo académico que encontró que las generaciones más jóvenes
suelen ser más susceptibles de estar abiertos a los cambios y como tal, sus conocimientos de
temas en sexualidad suelen ser más amplios que los de generaciones más adultas (Casares
2023).
En una breve síntesis, podemos afirmar que a inicios del siglo XX y medidados, muchos temas
fueron transversales entre sí, como el feminismo, la revolución proletaria y la revolución
sexual. Es así, como en los estudios relacionales de hoy en día, se tienen trabajos que ven a la
DR como parte de un proyecto colectivo y emanciapador de las estructuras patriarcales como
el de Newton y Raiane
CONSIDERACIONES FINALES
La llamada diversidad relacional (DR) y entre la misma, las dinámicas de las No Monogamias
Consensuadas (NMC) contenidas resultan ser un tema que permite abordar muchos aspectos
propios de la conducta humana en sus relaciones sexo – afectivas tanto con fines estables
como efímeros, pero también resulta interesante ver como estos puntos son transversales a
otros sistemas relacionales basados en la monogamía como el eje central validado por los
sistemas capitalistas que tienen como ideología al sistema patriarcal.
Este sistema y sus jerarquías y como se ha señalado en otras investigaciones ya citadas, parece
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no darle peso a las acciones comunicativas entre quienes buscan relacionarse y por el
contrario, privilegia la capacidad productiva de las personas a tal modo, que cualquier otra
acción que retrase, impida o disminuya esta capacidad es atribuida como algo no deseable,
poco digno y como tal, debe ser excluido/castigado. Esto se logra a partir de ciertos
imaginarios sociales que asumen lo que debería ser hombre y mujer.
El factor común que encontramos en estas dinámicas de la NMC es el escape a ciertas normas
sociales que dificultan o impiden la capacidad relacional distinta los paradigmas relacionales
patriarcales y que como tal, asumen un sentido de propiedad entre los vínculos, privilegiando
lo masculino por encima de lo femenino, lo heterosexual por encima de cualquier otra
orientación, lo productico por encima de lo recreativo no remunerado, y la obediencia por
encima de la comunicación acertiva, empática.
Esta aproximación inicial, requerirá de mayores abordajes teóricos en aras de ir conociendo a
profundidad, cómo este fenómeno social se vendrá desarrollando, así como otras varias que
por cuestiones de espacio no nos han sido posibles tratar, pero esperamos que en futuras
entregas y con mayor información podamos ir comprendiendo estas dinámicas relacionales
que comienzan a ser más visibles en nuestros entornos sociales.
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