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Revista Científica y Académica. Vol. 4, No. 2, Abril, Junio Año 2024
redacción, traductores automáticos, portales de cursos en línea para aprender lenguas, etc.),
requieren equipos interdisciplinares donde participen lingüistas, informáticos, pedagogos,
expertos en comunicación, lexicógrafos, entre otros. Por ende, los expertos en lenguas,
incluyendo la lengua materna, deben aspirar a la especialización y transversalidad que permita
interactuar con otras ciencias sociales y, por supuesto, incursionar en las nuevas tecnologías en
lugar de temer ser reemplazados por estas.
Así, en la opinión de Demonte (2018), un experto en lenguas no solamente es necesario para la
enseñanza de estas, sino que también puede participar de manera directa e indirecta en diversas
actividades. Por ejemplo: asesorando la comunicación profesional de negocios, el comercio, la
política, la publicidad y el turismo internacional; creando empresas que proporcionen recursos
lingüísticos para las nuevas actividades que surjan en el mundo; ofreciendo servicios para
periódicos en línea, analizando la información en la red o la redacción de textos especializados;
colaborando en el desarrollo de instrumentos lingüísticos de alta tecnología (minerías de datos,
salud, seguridad, diccionarios electrónicos, portales de enseñanza de lenguas, etc.).
Respecto a esto último, cabe destacar que para el 2023 se determinó que el 7.9 % de usuarios
de internet se comunican en español, convirtiéndose así la lengua española en el segundo
idioma más usado en internet, después del inglés y el chino (Fernández, 2023). Estos datos
brindan un panorama más específico respecto al español y su papel en las nuevas tecnologías.
Otro estudio interesante es el de Basanta y Vangehuchten (2018), en donde se plantea que los
programas de español como lengua extrajera y como lengua de negocios deben contemplar el
estudio de las variantes de la lengua española en contextos comerciales y económicos, con el fin
de que los estudiantes puedan aprender también sobre los factores culturales, sociolingüísticos
y políticos del idioma. De esta manera, continuando con la idea de Demonte (2018), los expertos
en lenguas deberían profundizar en el aprendizaje de otras disciplinas que les permitan ampliar
el panorama laboral. Esto, principalmente, debe realizarse desde la formación académica con el
consumo de literatura variada, para enriquecer no solamente el vocabulario sino la competencia