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Revista Científica y Académica. Vol. 4, No. 2, Abril, Junio Año 2024
mayor nivel de complejidad. Lo anterior, sugiere que un buen lector, mejorará simultáneamente
sus habilidades en el proceso de escritura y en la oralidad (Arana, 2021).
También se expone que el diseño y la evaluación de estrategias educativas enmarcadas en el
fortalecimiento de la habilidad lectora, puede tener un impacto positivo en la formación, el
alcance del logro académico y en otros ámbitos de la vida misma (Tapia, 2021). Al respecto,
Jiménez (2020), propone la estrategia de realizar fichas de lectura para fortalecerla sobre cada
uno de los textos u obras literarias abordadas en el aula. En ese sentido, la acción de leer
contribuye a la preparación de los estudiantes en el alcance de sus metas y mejora sus
habilidades comunicativas (Artola, 2020). Al lograr que la lectura se constituya en un ejercicio
más interesante, se fomenta una visión motivadora, lo que puede orientarlos a leer con mayor
frecuencia (Jiménez, 2022). Por un lado, contribuye a ampliar el vocabulario de los estudiantes,
lo que les ofrece múltiples alternativas para aprender nuevas palabras y expresar sus opiniones
con mayor fluidez (Collantes, 2020). Por otro lado, fomenta una actitud motivadora que los
impulsa a leer, propiciando satisfacción, sensación de logro, alegría y placer (Argulló, 2023). Así
mismo, la lectura regular y en diversas modalidades, individual, grupal, en voz alta,
mentalmente, puede ayudarles a ampliar su vocabulario, tener una mayor expresión en diversos
contextos sociales, académicos, personales, familiares, entre otros (Choez, 2020).
El hábito lector se considera como un comportamiento que nace en la intención y la motivación
del individuo (Chalata, 2024). Por tanto, para fortalecer la habilidad lectora en los estudiantes
es fundamental implementar estrategias educativas tanto físicas, como digitales (Romero,
2020). Si bien la escuela provee este clima de aprendizaje, el hogar y otros contextos también
pueden operar como agentes de motivación a la lectura (Vuong, 2021). Finalmente, las
estrategias educativas se fundamentan como una contribución incluyente para todos los ritmos
de aprendizaje no solo de la lectura, sino de otros saberes (Franco, 2021). Por tanto, la
enseñanza de la lectura crítica posibilita la interacción dialógica con los textos, esto incluye hacer
predicciones, hipótesis, reflexionar sobre lo leído antes o después de terminar y evidenciar sus