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Revista Científica y Académica. Vol. 4, No. 1, Abril, Junio Año 2024
pueden mencionar la carencia de energía para llevar a cabo las actividades diarias, delgadez y
apariencia demacrada, palidez, desarrollo lento en la estatura de los niños, sensación de mareo,
complicaciones en el desarrollo infantil, hinchazón en el área abdominal y en las extremidades
inferiores, mayor propensión a sufrir fracturas óseas y pérdida de cabello.
Por otra parte, el rendimiento académico se define como la capacidad de mostrar o evidenciar el
conocimiento adquirido por una persona durante su proceso de educación. Representa el
cumplimiento de las metas, logros y objetivos establecidos en el curso o asignatura que el estudiante
está cursando, los resultados de las evaluaciones determinan si se aprueban o reprueban exámenes,
materias o cursos particulares (González, 2021).
Asimismo, el rendimiento escolar se determina por la presencia de los estudiantes en la institución
educativa y se manifiesta en su progreso académico conforme a las metodologías pedagógicas, las
normas culturales y el comportamiento estudiantil (Romero y Sánchez, 2022).
De acuerdo a González (2021) los niños en edad escolar generalmente presentan una menor
incidencia de desnutrición, experimentan un ritmo de crecimiento más pausado en comparación con
los primeros cinco años de vida y tienen la capacidad de consumir una variedad de alimentos que
forman parte de la dieta familiar. En la mayoría de los casos, han desarrollado una inmunidad más
robusta, especialmente contra algunas de las infecciones y parásitos más comunes.
No obstante, los estudiantes que provienen de hogares con ingresos económicos bajos o de áreas
rurales a menudo enfrentan problemas de malnutrición o muestran señales de desnutrición,
evidenciados por indicadores antropométricos que caen por debajo de los estándares promedio,
como una estatura o peso insuficientes y una proporción de grasa subcutánea reducida; aunque no se
manifiesten síntomas suficientes para justificar la búsqueda de atención médica (Vega, 2020).
A pesar que la desnutrición crónica en la infancia no conduce necesariamente a la muerte, como lo
sostiene Fernanda Sandoval, nutricionista del Programa Mundial de Alimentos (WFP), tiene
repercusiones adversas en la calidad de vida de las personas. Esto implica dificultades en el
aprendizaje durante la etapa escolar y la posibilidad de desarrollar problemas de peso, como