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Revista Científica y Académica. Vol. 4, No. 1, Abril, Junio Año 2024
INTRODUCCIÓN
Llorente (2023) expone en el informe presentado en la BBC, que según expertos aproximadamente el
2% de los niños tienen dificultades en el lenguaje, lo que repercute directamente en su habilidad para
hablar, escribir, leer y comprender. Al mismo tiempo, se ha observado la presencia de problemas de
tartamudez en niños de cuatro años. Además, se reconoce que los problemas subsiguientes pueden
ser variados, al igual que sus causas, y no suelen desaparecer de manera inmediata.
En este sentido, Según Andreas Schleicher, investigador involucrado en la elaboración del informe PISA
(Programa para la Evaluación Internacional de los Estudiantes o Informe, 2018), el deficiente desarrollo
de las habilidades y destrezas en el lenguaje expresivo, necesarias para el desempeño académico, es
una de las causas principales del fracaso escolar en instituciones educativas a nivel global, esta
problemática es costosa y estigmatizante, y debería abordarse desde las etapas iniciales de la
educación en todo el mundo (Lozano, 2019). Por su parte, Guere (2019) expone que el leguaje del niño
va a depender siempre de la relación con los demás, del conocimiento del mundo exterior y de los
métodos utilizados para su enseñanza.
En América Latina, especialmente en entornos urbanos, los niños a menudo carecen del espacio
necesario para explorar y conectarse con su entorno, lo que afecta negativamente su comunicación.
Además, en áreas con bajos niveles de educación, los niños suelen recibir una formación lingüística
limitada por parte de padres carentes de una amplia riqueza semántica (Tasayco y Samamé, 2021).
De acuerdo a Huanga (2015) En Ecuador, los niños que asisten a la educación inicial pueden
experimentar dificultades en el desarrollo del lenguaje expresivo verbal, como problemas de
articulación o de expresión de ideas de manera coherente. Estas dificultades, si no se abordan
oportunamente, podrían evolucionar hacia trastornos del lenguaje, por esta razón, las instituciones
educativas resaltan la importancia de que los docentes promuevan el desarrollo del lenguaje expresivo
en un entorno estimulante mediante actividades lúdicas (Vera, 2019).
Por lo cual, el lenguaje, como función psíquica superior, desempeña un papel esencial en las relaciones
psicosociales. Loor (2023) subraya que el lenguaje expresivo representa un proceso neuropsicológico